España se nos cae encima

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Por José Antonio Osorio Rodríguez

¿España desaparecerá como comunidad política en un plazo de tiempo relativamente corto?
  
Pues es posible y lo que seguramente preocupará a muchos es que además de posible es también probable.
  
Los partidarios de la continuidad de la integridad del Estado achacan generalmente la causa a las fuerzas centrífugas del independentismo, pero se engañan.
  
Aparte de lo que en su día expuso el filósofo Ortega y Gasset en su “España invertebrada” y que parece ser que, fracasados los intentos de Franco por vertebrarla a base de hostias, adolece de invertebración crónica y congénita.
  
Mientras las cosas de la economía van más o menos tirando y el tema de los dineros va, no muy bien pero va, nadie quiere realmente meterse en según que berenjenales.

En realidad, la debilidad del entramado que mantiene unido este Estado es la que facilita su derrumbe por podredumbre de su estructura como si se tratase de un edificio afectado de aluminosis. Nunca se ha conseguido un consenso político de verdad para garantizar su unidad estructural, porque la derecha lo ve como una finca de su propiedad sujeta a explotación y excluye a cualquier otro agente social, lo cual obviamente provoca la desafección del resto de las fuerzas sociales.

Ahora mismo España como tal se encuentra en un estado de shock similar al que la dejó el desastre colonial de 1898, que fue desastre también gracias al empeño de la Monarquía Isabelina y la burguesía de querer mantener a Cuba y Puerto Rico como fincas señoriales, cuando los tiempos de las colonias ya habían tocado hace mucho a su fin. Solamente faltaba un tercer interesado (los USA) que querían aprovecharse de la situación.
   
El caso es que, de repente, España se apea del primer mundo y resulta que ya no están en la zona privilegiada del planeta los antes españolitos de a pie (hoy ya menos españolitos). Se sienten estafados por quienes les vendieron al FMI, la Troika y a su pastelera madre con tal de obtener un rescate que tapase los agujeros de sus latrocinios, aunque para ello tuviese que cederle su “soberanía” a éstos. Ahora resulta que la soberanía nacional ya no reside en el pueblo sino en una casta de parásitos y sus intereses. En realidad esto siempre ha sido así, no nos engañemos, aunque de una forma más o menos disimulada y guardando las apariencias, pero ya estamos en pleno “destape” y nadie oculta ya sus vergüenzas.
      
Luego está además del descrédito de los partidos políticos, empresarios, etc. nadando y buceando en océanos de mierda y, cómo no, la caída de las instituciones de referencia que son las que ejercen de aglutinantes de la estructura de una nación. Cuando me refiero a aglutinantes no digo que sean los mejores aglutinantes posibles, sino todo lo contrario, por eso España se va al carajo un poco mas cada día, quizás para bien, o no.
    
¿Que es lo que aglutina a una nación? Pues varias cosas: Por una parte una cultura común que se ha cargado la globalización. En todas partes se ven las mismas películas y series, se escucha la misma música, se leen los mismos libros, se uniformizan usos y costumbres y se generalizan la idiocia y la ignorancia.
          
Aunque sea un pésimo aglutinante, tradicionalmente gracias a la ignorancia institucionalizada, la religión ha servido de engrudo en cierto sentido pero en estos últimos tiempos la Iglesia Católica hiede a corrupción y codicia además del estallido de los escándalos sexuales, económicos, políticos, etc. que no se arregla ni poniendo un Papa peronista. Además, mientras Rouco Varela dice que se preocupa por la unidad de España y la de su negocio, los obispos catalanes y vascos, que son la misma mierda pero con boina roja, ruegan por la independencia así que mal aglutinante hace una institución que juega al mismo tiempo a los dos lados de la cancha.
    
Otro aglutinante rancio y caduco, que tras la tomadura de pelo del 23-F al respetable se ganó un inmerecido prestigio, huele que apesta cagada tras cagada y es que cuando se pretende ser institución de referencia se ha de ser impecable y no es precisamente éste el caso de los Borbones.
     
Una ficción de democracia, tomada por una oligarquía depredadora que ya no se molesta en disimular su naturaleza, unos partidos y sindicatos que forman con ella una unión simbiótica, obviamente no provoca la adhesión de los cada vez más vapuleados ex-ciudadanos de ex-clase media sino todo lo contrario. En realidad mucho de ese independentismo más que un movimiento identitario extraordinariamente fuerte es consecuencia de querer quitarse de encima a tales sanguijuelas, que envueltos en banderas, himnos y soflamas por la unidad de la patria son los que se la están cargando a base de latrocinios, cacicadas, chulerías y una manifiesta crueldad con la población.
       
Si catalanes y vascos no se han declarado en rebelión abierta es porque su nacionalismo de derechas comparte naturaleza, hechos y modos con su alter ego central y claro, ¡qué coño!, si hay que jugársela para cambiar las cosas no va a ser para quedarnos igual chupándosela a la Troika y seguir en la misma mierda en que ahora buceamos . No van a ser tan ingénuos, ¿O sí?
    
En realidad el independentismo no se va a cargar a España. España se les va a caer encima al derrumbarse y después cada cual se las apañe entre los escombros, me parece a mi.
    
Es muy curioso ver cómo la historia se repite sin que jamás lleguemos a aprender de ella…. Se dice que los bárbaros conquistaron el Imperio Romano y no es exacto, ya que el tal Imperio no era nada cuando simplemente llamaron a la puerta. La corrupción campaba pos sus respetos, las ciudades se abandonaban por los que tenían algo ante el expolio del fisco imperial (y la base de lo que era Roma era la “ciudad”, lo “urbano”), el empobrecimiento de lo que en aquellos tiempos se podían llamar clases medias, etc.
     
Roma no cayó por el avance de los bárbaros (ya eran el ejército romano y los jefes de esos pueblos sus generales) sino más bien el Imperio Romano se les cayó encima. Cuando Roma era Roma esos mismos bárbaros temblaban ante las águilas legionarias y, salvo alguna cagada de algún general Romano como la de Teotoburgo, los germanos estuvieron siempre a raya y cuando se rebelaban aportaban mano de obra para construir acueductos y puentes o reventar sacando los minerales de la tierra o remando en una galera romana. Pues hoy se da una situación análoga y sólo queda pensar y ponernos de acuerdo en qué hacer cuando España se nos caiga encima.
    
José Antonio Osorio Rodríguez

España se nos cae encima

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