Crónica personal de un afiliado de CNT sobre la primera etapa de las Marchas por la Dignidad (Columna Andalucía).

Crónica personal de un afiliado de CNT sobre la primera etapa de las Marchas por la Dignidad (Columna Andalucía).
Desde las 6:45 de ayer, estaba ya levantado para asistir a la primera etapa de las Marchas por la Dignidad, acompañando con un nutrido grupo de miembros de mi sindicato, el camino de la Columna Andalucía, una de las 8 columnas en que se divide esta acción unitaria de los grupos sindicales, políticos y sociales más a la izquierda, de nuestra Comunidad Autónoma.

A las 8:15, con algo de retraso, me recogen en la Estación de Servicio “Los Caballos”, cercana a mi pueblo, Villa del Río, 1 compañero de CNT, otro de USTEA, y la madre del primero, del Frente Cívico, todos ellos viajantes primerizos de la Marcha por la Dignidad, y también manifestantes en la manifestación que el sábado surcó las calles de la ciudad cordobesa, con bastantes personas indignadas y cabreadas por la situación socio – político – económica del país y de la región (no debemos olvidar que en Andalucía, la supuesta izquierda real, amamanta al PSOE en el Gobierno de la Junta, firmando recortes y más recortes mientras se llena la boca con retórica pseudorevolucionaria y “comunista”). Debo señalar que el viaje se hizo muy ameno, y también que tanto el representante de USTEA como la del Frente Cívico, eran portavoces de la Columna Andalucía, junto a 2 compañeros del SAT, elegidos libremente por la coordinadora que se formó para organizar la avenida de la Columna Andalucía hacia Madrid.

A las 9:15 llegamos a Santa Elena, lugar desde el que partirá la marcha 1 hora después; las sucesivas llegadas de autobuses y la gente que allí se encontraba desde que llegamos, hacían presagiar un día grande para la dormida revolución que este país necesita, y que con actos como éste, demuestra su posibilidad, incluso su necesidad (por qué, si somos capaces de organizar una marcha como esta, ¿que no seríamos capaces de hacer si la política – espectáculo desapareciera de la faz de la tierra, y los trabajadores, desde la autogestión, el apoyo mutuo y la solidaridad, empezáramos a tomar las riendas de nuestras vidas, dotándonos del sistema organizativo más acorde a los tiempos que corren, y sobre todo, galvanizado por los intereses y aspiraciones de la mayoría de la gente productiva de este país?).

A las 10:15 comenzó el camino desde Santa Elena de la Columna Andalucía, con una participación real de más de 600 personas durante todo el trayecto, y una organización excelente, que nos iba dotando de agua y seguridad durante el mismo, con una facilidad asombrosa para una persona que ha participado en sólo esta marcha en toda su vida (iba todo pensado al milímetro).

Como es natural, un grupo de personas que nos considerábamos anarcosindicalistas, nos juntamos con nuestras banderas, y empezamos a corear consignas propias (¡Muerte al Estado, y viva la Anarquía!; ¡Juan Carlos I, de Franco es heredero!; ¡Unión, acción, autogestión!; y la que más gracia me hacía, por hacerla cerca de un viejecito de IU que cada vez que la cantábamos se indignaba e intentaba, con su sóla voz, callar las gargantas de los anarcosindicalistas que gritaban, una y otra vez: ¡Susana y Valderas, también tienen tijeras!, aludiendo a los recortes que desde la Junta de Andalucía la entente PSOE – IU impone a los andaluces, que no votaron, sobre todo a ésta última, para que realizara esas políticas antiobreras y entreguistas desde el poder constituído.

Durante el camino, debemos reseñar la única nota triste de la jornada: como Cañamero, aprovechándose de su tirón mediático y facilidad de palabra, se autoproclamó representante de la Columna Andalucía, para hablar con los periodistas de Canal Sur, cuando todos sabíamos que ni siquiera había sido nombrado portavoz de su sindicato en la reunión preparatoria de la marcha.

Después de más de 6 horas caminando, y tras más de 35 kilómetros recorridos sin parar, a un ritmo bastante alto de marcha, llegamos a Almuradiel, donde nos recibieron compañeros de USTEA y de IU del pueblo, que nos obsequiaron con unas deliciosas migas, vino, agua y refrescos para todos los caminantes.

En conclusión, dejando de lado el incidente de Cañamero, una jornada bonita de lucha y unidad, que nos hace revivir la consigna del 34 en Asturias: ¡Uníos, Hermanos Proletarios!

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