Podemos es el primer partido político del siglo XXI

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La artillería pesada de los grandes partidos políticos españoles está disparando con toda su potencia contra “Podemos” para frenar su ascenso. Pero, a pesar de ese fuego denso, el nuevo partido resiste. La clave es que Podemos es un partido de nuevo cuño, probablemente el primero nacido con los rasgos del rebelde siglo XXI, en el que los ciudadanos ya no toleran que los políticos se propien del Estado y gobiernen al margen del pueblo. El siglo XXI será el siglo del ciudadano rebelde, como el XX fue el siglo del Estado fuerte.

Podemos es el primer partido político del siglo XXI
Podemos es importante porque puede alcanzar el poder en tiempo record, subiendo como una exhalación desde la nada hasta el gobierno de una nación como España. pero todavía es mas importante por ser el primer partido político del siglo XXI, el primero que nace y crece al margen de los grandes medios de comunicación, aupado y fortalecido por ciudadanos que se comunican libremente, a través de debates que escapan al control del poder y utilizando redes libres de Internet y teléfonos móviles.

Julian Assange, creador de Wikileaks, aplaudió recientemente, desde su refugio de la embajada de Ecuador en Londres, el auge de Podemos como un fenómeno interesante, en cuanto que “trabaja al margen de la censura de los medios mayoritarios”. Es un buen ejemplo de la fase de la evolución tecnológica en la que nos encontramos, en la que todavía tienen cabida movimientos que se organicen de forma horizontal.

Para Assange, el nacimiento y éxito de Podemos se debe a la democratización del mundo, propiciado por las nuevas tecnologías. Los grandes partidos españoles, a pesar de controlar a los grandes medios de comunicación y de contar con fuerzas impresionantes como el dinero público, los servicios secretos y legiones de asesores, periodistas comprados y servidores de todo tipo, adscritos al Estado, no han podido impedir el crecimiento fulgurante de Podemos, un partido de nuevo cuño, nacido gracias a las posibilidades de Internet y de las nuevas tecnologías de comunicación, que amenaza la hegemonía del PP y del PSOE, dos partidos que en cualquier otra época de la Historia habrían sido invulnerables.

“Estamos viviendo en una fase que genera democratización y muchas más personas están publicando su conocimiento”, explica Assange, aunque alerta que el futuro puede ser muy diferente: “Con el paso del tiempo esta fase de democratización puede dar a una fase de integración vertical, en la que los pequeños medios sean comprados por las editoriales, y estas por las distribuidoras”.

Julian Assange, que cree que Google es hoy el mayor lobby del mundo, más poderoso de lo que la Iglesia nunca fue en toda la Historia, cree que el mundo se está democratizando en contra de la voluntad de los grandes poderes porque en esta fase los poderosos están perdiendo el control de la información ante la enorme masa de ciudadanos que publican su conocimiento y general horizontalidad y democracia real.

Es cierto que Internet está produciendo democracia real y que gracias a la red los políticos y sus aliados poderosos están muertos de miedo, sin atreverse ya a robar como antes, a legislar de manera abusiva y a gobernar sin contar con los ciudadanos. Es justo admitir que gracias a la información que propicia Internet, los poderosos están ahora cumpliendo las leyes y ciñiéndose a la justicia, algo que no hacen por virtud sino por puro miedo a la información y a la reacción de unos ciudadanos que, al estar mejor informados y poder opinar, son mas libres y “peligrosos” y ya no se dejan subyugar fácilmente.

Los partidos políticos del nuevo siglo se parecerán a Podemos, no al PSOE, el PP, IU o UPyD. Serán partidos que conectarán con estados de opinión y que atraerán a muchos seguidores gracias al eco de sus propuestas en las redes sociales y en las comunicaciones horizontales. La gente se pregunta en España por qué Podemos ha conseguido poner en jaque a los poderosos PP y PSOE, dueños casi absolutos del sistema español y del mismo Estado y no lo han conseguido otros partidos con propuestas decentes como Ciudadanos. La respuesta es que Podemos es un partido del siglo XXI, hijo de las redes y sometido a procesos internos horizontales y transversales que propician una democracia participativa desconocida hasta hoy en los partidos, mientras que los otros, aunque sus propuestas e ideas puedan ser acertadas y justas, son partidos clásicos del siglo XX, en realidad ajenos al ciudadano y nacidos como organizaciones verticales en torno a un equipo dirigente, sin suficiente horizontalidad y sin conexión real con el alma y el espíritu de la sociedad.

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