La política del sentido (de lo) común

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Por Daniel Turon.

Estamos entrando en una nueva etapa política en el ámbito internacional, y tanto España como Cataluña son fractales de esta transformación. La política del sentido común. Ante la irracionalidad de los mercados dominantes, una política de la razón comunicativa, como describe Habermas. Una política del diálogo. Quizás inspirada en el 15M, seguramente trabajada en los movimientos sociales, una política del debate, de la razón. Se vislumbra una etapa de reflexión profunda, de pactos, de conflictos ideológicos. Pero más allá de si somos de “derechas o izquierdas”, “hombres o mujeres”, “cristianos, musulmanes o ateos”, “del norte o del sur”, una sola voz nos hermana, el sentido común.

Una madurez que hemos visto que faltaba, por ejemplo en el debate entre los candidatos de la vieja política española. Y que en el proceso de investidura Catalana se tenido que aprender, más allá de los insultos, las manipulaciones y los juicios sin argumentos concretos. Una política que va más allá de la imagen, pero no de lo simbólico. Una política del respeto al otro, en la ardua tarea de entendernos, de pactar en el juego de las fuerzas políticas, de comprender la alteridad. Una madurez que requiere un esfuerzo dialéctico, unas reglas del juego argumentativo que nos lleven a todos a un win-win, en una situación mejor, más allá de intereses puramente personales.

Ejemplos como lo que se pide desde ciertos sectores de España a los ricos, “que se ajusten los cinturones”, un esfuerzo en reconocer que es abusivo, incluso perverso, que 62 personas tengan tanto como la mitad de la población mundial, lo que también se refleja en nuestro país, donde la clase media está prácticamente desapareciendo. Recordemos, a modo de anécdota, como el ministro de economía alemán, después de hablar con Varoufakis llegó a llevar la contraria a Merkel. El planteamiento que están haciendo, como mínimo, algunos grupos políticos son planteamientos que se podrían aceptar en la socialdemocracia, ni siquiera Adam Smith, considerado el padre del capitalismo, podría aceptar la situación de desregulación y falta de ética de la maquinaria del mercado.

Consignas como “no se entiende: casas sin gente, gente sin casa”, son de sentido común. Los partidos emergentes o la nueva política en toda Europa, incluyendo aún Inglaterra y las voces que representa Corbyn, en Estados Unidos con lo que representa Sanders, incluso el Vaticano, están haciendo planteamientos de sentido común a sus predecesores y a sus aliados en el pacto político. Poniendo sobre el tablero político propuestas que difícilmente son discutibles, propuestas que pueden llevar un poco de orden a la irracionalidad actual. Pero para ello hay que evitar repetir los escenarios de la historia, necesitamos mucha razón comunicativa, y por ejemplo en el caso del proceso de independencia catalán, seguir escuchando lo que una gran parte del pueblo catalán está pidiendo, proponer opciones, para transformar el conflicto en una opción pactada, no solamente para Cataluña, sino para todos los pueblos diferenciados en España. Y sobre todo no olvidar el sufrimiento de la tierra y sus ecosistemas, ya que nos jugamos, literalmente, el futuro de todos y todas.

Fuente: http://www.eldesperttador.org/2016/01/30/la-politica-del-sentido-de-lo-comun/

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