Varoufakis responde a Vicenç Navarro: DiEM25 y la izquierda europea tras el Brexit

El antídoto de DiEM25 a este “no hay alternativa” es, de hecho, la Agenda Progresista para Europa que lanzaremos, consultando con los actores locales, regionales y nacionales, durante los próximos dieciocho meses. Componer esta Agenda Progresista para Europa, por todo el continente y las islas que lo rodean, es nuestra manera de demostrar a los europeos derrotados, descorazonados y desilusionados que, sorprendentemente, sí hay una alternativa.
La Agenda Progresista para Europa de DiEM25 será pragmática, radical y exhaustiva. Incluirá políticas que se puedan implementar de forma inmediata para estabilizar la economía social de Europa, mientras:
* ofrecemos más soberanía a los ayuntamientos, parlamentos nacionales y autonómicos,
* proponemos intervenciones y diseños institucionales que reducirán el coste humano en caso de que el euro colapse y la UE se fragmente, y
* organizamos un proceso de Asamblea Constituyente democrática que permita a todos los europeos generar una identidad europea con que reafirmar sus revigorizadas culturas, parlamentos nacionales y autoridades locales.
La UE se encuentra en avanzado estado de desintegración. Hay dos escenarios posibles.
* La UE no ha superado el punto de no retorno (aún) y puede, aún, ser democratizada, estabilizada, racionalizada y humanizada
* La UE ha superado el punto de no retorno y no puede ser democratizada. Por tanto, su desintegración es segura, así como el peligro inminente del descenso de Europa a una versión posmoderna de la deflacionaria década de 1930 [7]
¿Así que qué deberían hacer los progresistas? La respuesta de DiEM25 es:
* Hacer una campaña vigorosa en líneas internacionalistas, transfronterizas, por toda Europa, para conseguir una Unión democrática: incluso aunque no creamos que la UE pueda, o deba, sobrevivir a su forma actual
* Exponer la incompetencia autoritaria del establishment de la UE
* Coordinar la desobediencia civil, cívica y gubernamental por toda Europa
* Ilustrar mediante la propia estructura transnacional de DiEM25 cómo una democracia paneuropea puede operar a todos los niveles y en todas las jurisdicciones
* Proponer una Agenda Progresista para Europa exhaustiva que incluya propuestas sensatas, modestas y convincentes para “arreglar” la UE (e incluso el euro) y gestionar de forma progresista la desintegración de la UE y del euro si, y cuando, el establishment la provoque.

[1] En palabras de su Manifiesto, DiEM25 se dirige a los demócratas europeos que “procedemos de diferentes partes del continente y estamos unidos por diferentes culturas, lenguas, acentos, afiliaciones políticas, ideologías, colores de piel, identidades de género, creencias y concepciones de una buena sociedad”.
[2] Es decir, una llamada y apoyo de izquierdas a referéndums que propongan la salida de la UE
[3] Estoy convencido de que muchos otros demócratas europeos, ecologistas y liberales, que no se sitúan a sí mismos en la izquierda, también tienen el deber de enfrentarse a la incompetencia autoritaria de la UE.
[4] ¿Y los pobres sufren lo que deben?: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y por qué necesitamos un plan B para Europa?, Barcelona: Deusto, 2016.
[5] Ved aquí un debate entre nosotros sobre el brexit y aquí otro discurso que él dio a favor de la agenda del lexit en términos generales.
[6] El artículo de Navarro me produce una segunda discrepancia sobre una cuestión no relacionada con el lexit: Vicenç malinterpretó mi propuesta de Renta Básica Universal. No es concebida como un sustituto para el sistema de bienestar/seguridad social estándar. La RBU que yo defiendo no se financiará mediante impuestos sino transfiriendo la equidad por todo el capital a un fondo social (p. ej. el 10% de las acciones de todas las empresas) del que se extraerán los pagos de la RBU. Pero es mejor dejar esto para otra ocasión.
[7] La ruptura de la UE y del euro con casi total seguridad provocará la creación de cuanto menos dos Europas. Una comenzará en el río Rin y se expandirá hacia el este (al norte de los Alpes) hasta el Báltico y Ucrania, sostenida en una versión revivida del marco alemán, cuya apreciación imparable generará deflación y desempleo masivo. La otra, la Europa latina-católica (con o sin Grecia), se centrará en depreciar divisas que encabezan una estanflación aguda (una combinación de alta inflación y alto desempleo). En este entorno económico oscuro, los países miembros y no miembros de la UE (como Gran Bretaña, Noruega, etc.) se convertirán en cloacas de fanatismo derechista. Es la posmoderna década de 1930 a la que me refiero.
[8] Hablando desde la experiencia, los nacionalistas de derechas en Europa del Norte recibirían una ayuda poderosa para reforzar su campaña si yo llamara a los griegos a votar a favor del grexit. Algo similar sucedería con otros izquierdistas españoles, italianos, portugueses, que llamaran a sus compatriotas a abandonar la UE. Por el contrario, la llamada de DiEM25 a una campaña internacionalista paneuropea de desobediencia cívica y gubernamental dentro y en contra de la actual UE les deniega el acceso a los europeos desencantados.


Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/17656/varoufakis-responde-a-vicenc-navarro-diem25-y-la-izquierda-europea-tras-el-brexit/

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