Cerrado por obras: la cultura del evento deportivo

El deporte no es una prioridad. Comenzando por el sistema educativo. El modelo de sociedad en España lo contempla como un complemento, no una pieza básica en la vida de los ciudadanos, y a partir de ahí, pese a los concluyentes estudios sobre los beneficios físicos, psíquicos y educativos (y los réditos económicos que producen) que implica el desarrollo habitual de la actividad deportiva, se pueden extrapolar conclusiones a todos los niveles, también en los criterios de las administraciones públicas reflejadas en los presupuestos. Las sociedades con mayor desarrollo son las que disfrutan de mejores estructuras deportivas. En unas entienden que el deporte debe ser parte fundamental del desarrollo, en otras, sólo es una consecuencia. España forma parte de este segundo grupo.

Sevilla, como cualquier gran capital del país, es un ejemplo vivo. Las mejoras y progresos en infraestructuras en la mayor parte de los casos, han ido vinculadas a la celebración de grandes eventos. Sucedió, en el contexto general, con el desarrollo que tuvo como eje la Exposición del 92, y que acabó por convertirse en un modelo hasta de cultura de gestión en los 90, también en el plan de infraestructuras deportivas. Y así se construyó un gran estadio, el de La Cartuja, para poder acoger un Mundial de Atletismo; antes, se había construido, a finales de los 80, el emblemático pabellón de San Pablo, porque la ciudad había ganado la sede del Mundial indoor de atletismo del 91. Y a la vera de esta edificación, seis años después, se construyó una piscina olímpica y una torre de saltos para los Campeonatos de Europa de natación. Son dos de las grandes instalaciones de la ciudad, tal vez las más importantes. La última reforma del Palacio de los Deportes de la avenida de Kansas City estuvo ligada al Mundial de Baloncesto de 2014. Los aficionados y usuarios del pabellón habían sufrido las temperaturas extremas, del verano y el invierno, porque no hubo presupuesto para reparar el sistema de climatización, pese a que una media de 4.000 aficionados asistían cada quince días a los partidos de baloncesto del equipo de la ciudad en la segunda mejor competición del país.

Bajo el foco de la gran competición, llegaron los fondos, y se rehabilitaron vestuarios, la propia pista de parquet, los defectos de la cubierta o la instalación eléctrica, así como un nuevo sistema de cámaras de seguridad. Dos años antes se había descartado la construcción, anunciada a bombo y platillo, de un nuevo gran pabellón de baloncesto con inversores privados, en lo que hubiese sido toda una revolución en la forma de mejorar las infraestructuras en la ciudad. San Pablo está desde hace años entre los pabellones más antiguos de España.

La piscina de 50 metros de los Campeonatos de Europa permanece cerrada desde 2007. Incluye la piscina de saltos. En un primer momento fue por una obra relacionada con la cubierta. Incluso, llegó a firmarse un convenio entre administraciones, la municipal y la autonómica, por valor de 800.000 euros, para atender la reforma y recuperar su actividad en 2012. El convenio acabó en papel mojado. 5.000 usuarios del entorno de San Pablo siguen sin poder utilizar esta pileta, en un complejo que cuenta con otra de 25 metros cubierta.

Recientes informes técnicos han concluido que la estructura de la cubierta es utilizable, al contrario del criterio que se utilizó para el cierre hace nueve años. No obstante, y pese a ser declarada una obra prioritaria, no existe, a día de hoy, un estudio para un plan de actuación y una evolución de costes, con el deterioro añadido que ha sufrido en todo este tiempo. San Pablo sigue esperando su turno, después de las actuaciones que este año se han llevado a cabo en las piscinas de Alcosa, remozada a fondo y puesta en marcha en el mes de julio pasado (presupuesto de más de 300.000 euros), y Tiro de Línea, cuya reforma, que incluye la construcción de una cubierta, después de que en 2013 un temporal destrozara la que había, ha comenzado esta semana. Las fugas de agua de esta pileta, cuya última obra de adecuación data de 2004, tenían un coste mensual de 13.000 euros, a razón de 240 metros cúbicos día (estaba abierta a los usuarios en los meses de julio y agosto). La inversión total es de 1,7 millones de euros, con un plazo de ejecución de ocho meses.

En una situación similar a la de San Pablo está la piscina de Virgen de los Reyes, frente al hospital Virgen Macarena. Cerrada desde 2014, tras años de problemas con las dos empresas concesionarias, y recuperada en su gestión ese año por parte del Instituto Municipal de Deportes, el Ayuntamiento implementó un presupuesto de 25.000 euros para un estudio geotécnico que permita la evaluación estructural de la instalación, la única de sus características en este distrito. La cubierta registró desprendimientos en varias ocasiones antes de su cierre.

Las pistas de atletismo de La Cartuja, de titularidad de la Junta de Andalucía, van a ser remozadas antes de final de año. Hay un concurso público abierto que tiene definida su adjudicación a mediados de noviembre, por valor de algo más de 600.000 euros. Resulta que Sevilla capital no cuenta en estos momentos con ninguna pista apta para el desarrollo del atletismo de alto nivel, dada la degradación que han sufrido las existentes, además, en San Pablo, o la del estadio de La Cartuja, donde se gestó aquel maravilloso récord del mundo de Michael Johnson en los 400 metros lisos en el Mundial de 1999 (43.18). Kevin López, el mejor atleta sevillano del momento, tuvo que desarrollar su preparación para los Juegos de Río 2016 en la pista de Carmona; otros como Manuel Olmedo, el campeón de 1.500, se deciden por ir a La Rinconada.

No hay un plan para recuperar el tartán del estadio de La Cartuja, que ofrece un estado lamentable, en una instalación que tuvo un coste de 120 millones de euros, construido pese a que no hubo acuerdo con los clubes de fútbol de la ciudad, el Sevilla y el Betis, para un plan de utilización posterior a la magna cita del atletismo. La dirección de la instalación ha logrado hacer frente al coste elevado del mantenimiento situando al estadio en la rueda de las grandes giras de conciertos internacionales, con lo que en la última década por Sevilla han desfilado las mejores y más reconocidas bandas de los últimos 30 años. Así, ha podido sanear sus cuentas al margen de los puntuales eventos deportivos. Las cuentas del estadio no pueden permitirse un desembolso para el tartán que oscila entre los 600.000 y el millón de euros, en función de la calidad del material. Pero si llega un evento, aunque no sea atlético (partido de fútbol), la política proveerá. Y se espera lluvia.

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