Teresa Rodríguez: “En Andalucía no se ganan las elecciones siendo la sucursal de un partido madrileño”

“Ahora tengo cohesión política para llevar adelante un plan concreto. Antes yo tenía un plan, Sergio Pascual otro…”, afirma en esta entrevista con infoLibre

La coordinadora andaluza de Podemos, que estrena mandato abriendo el debate sobre la descentralización, reafirma la apuesta por la confluencia y se pone como reto articular una alternativa creíble al PSOE en un año y medio

Pone a la PAH como ejemplo de transversalidad, alerta contra el riesgo de “burocratización” y asegura que compartirá protagonismo: “Ahora pones ‘Podemos Andalucía’ en Google y te salen fotos mías. 

Teresa Rodríguez lanza su candidatura para un Podemos andalucista y autónomo

Podemos rechaza los planes del partido en Andalucía de declararse “autónomo”

Teresa Rodríguez repetirá como líder del partido en Andalucía tras obtener el 75% de los votos

Teresa Rodríguez (Rota, Cádiz, 1981) acaba de ganar abultadamente la asamblea de Podemos en Andalucía, que ella misma había convocado para consolidar su posición de liderazgo en la organización. Hasta ahora había ejercido el cargo de secretaria general con una notable oposición crítica en el consejo ciudadano andaluz, donde rivalizaba con el ex secretario de Organización, Sergio Pascual. Ya no tiene ese obstáculo.

La candidatura de Rodríguez, apoyada por los afines a Pablo Iglesias y por la corriente anticapitalista de la que ella misma es originaria, ha obtenido más del 75% de los votos, que le dan vía libre para un proyecto que quiere desarrollar tanto en el Parlamento como en la calle. Con un discurso aguerrido y contestatario, la coordinadora general –el cargo de “secretaria general” no está en la cultura del partido, afirma– se ha impuesto a dos candidaturas inclinadas hacia la sensibilidad más moderada e institucional que encarna Iñigo Errejón. Rodríguez, defensora de la confluencia con IU y el resto de fuerzas “emancipadoras”, se pone como tarea articular una alternativa creíble al PSOE en año y medio. Aunque parte del grupo parlamentario que lidera ha apoyado candidaturas críticas, Rodríguez se muestra segura de que ahora todos remarán en la misma dirección.

Lo primero que ha hecho tras su victoria ha sido abrir el debate sobre la descentralización de Podemos anunciando la “notificación” a la dirección estatal de la “autonomía” de la formación en Andalucía. A su juicio, Podemos es ahora una manzana, con la misma piel externa y un interior homogéneo. Su pretensión es que sea una naranja, con una piel para todos, pero elementos singulares dentro. Quiere un nivel de autonomía para Podemos Andalucía similar al que tienen las federaciones andaluzas del PSOE e IU, sin llegar al grado de independencia del PSC.

PREGUNTA: “Echamos de menos el rumor de las olas”, decía el manifiesto de su candidatura. Ahora les toca agitar ese rumor. ¿Por dónde van a empezar?

RESPUESTA: Doñana es lo primero [Salvemos Doñana ha convocado una manifestación para el 26 de noviembre]. Bueno, este fin de semana ya son las marchas de la dignidad… Se observa un cierto flujo de movilización. Y prevemos más porque vienen 7.700 millones en recortes. Fíjate que llevamos dos años sin recortes, los más estables de los últimos siete.

P: ¿Se está mejor con gobierno en funciones?

R:Mejor en periodo electoral, lo sabe todo el mundo de toda la vida. ¿Cuándo se acaban las obras? ¿Cuándo no se aprueban leyes impopulares? Cuando hay elecciones.

P: ¿Qué lectura hace de las movilizaciones contra la sanidad en Granada?

R: En Andalucía en su día no hubo movilizaciones como las de Madrid, que fue durante un tiempo un laboratorio neoliberal. Pero aquí en Andalucía los recortes han sido una gota malaya. Los profesionales se están echando a la espalda las carencias. Y lo hacen por sentido de responsabilidad. Eso tiene un límite, y lo que pasa en Granada es contagioso. En Huelva, en Jaén… hay gente que dice: “Tenemos que hacer como en Granada”.

P:En Granada la fusión hospitalaria está generando problemas prácticos concretos, que afectan a la atención en el día a día y que no están dándose en otros lugares.

R:En Huelva está proyectada una fusión hospitalaria igual.

P: ¿Y el objetivo es pararla?

R:Claro.

P: ¿Su modelo de transversalidad es la PAH?

R: Sí. Es un espacio en el que luchas clásicas por reformas legales de gente que participa en movimientos sociales se conjugan con personas sin ningún bagaje político ni activista previo que se organizan porque sufren las consecuencias de la crisis.

P: ¿Eso es lo que quiere ser Podemos?

R: Bueno, Podemos tiene que ser un elemento más de un movimiento popular. Eso es confluencia. Que gente con militancia se encuentre con otra que no la tiene, con otra que aporta bagaje académico o intelectual, y juntos veamos cómo plantear la alternativa.

P: ¿Les falta propuesta?

R: Claro que falta, pero no sólo en Podemos. Ningún partido ha sido capaz de garantizar el bienestar y la progresiva mejora de las condiciones de vida de la gente.

P: La derecha sí tiene propuesta: continuidad.

R:Claro, pero basada en el espejismo de que las cosas no se pueden hacer mejor de otra manera. Y ni siquiera la derecha puede argumentar que las cosas han ido a mejor.

P: ¿Grecia no es un chasco para ese discurso de “hacer las cosas de otra manera”?

R:Efectivamente. Por eso es necesario un plan b. Después del memorándum y del paquete de austeridad de Tsipras [primer ministro griego], Varoufakis [ex ministro de Economía] decía que no sólo se tiene que querer frenar la austeridad, sino prever lo que va a pasar cuando eso se decida democráticamente. En Grecia hubo un golpe de estado financiero cuando se tomó la decisión de no aceptar el paquete de recortes. Hubo un corralito por decisión de los bancos y la troika y la gente no podía sacar más de 60 euros. Nosotros tenemos que decir que vamos a luchar de verdad contra la austeridad y para cambiar la vida de la gente, no que vamos a intentar paliar la precariedad o que se noten menos los recortes. Para eso necesitamos alternativas solventes. Y eso es lo que decía Varoufakis, que tenían que haber pensado antes qué iba a pasar al aplicar su programa. Bueno, nosotros tenemos tres años para hacerlo.

P: La presidenta Susana Díaz la considera populista. ¿Es un insulto?

R: Bueno, creo que fue una salida oportunista. Cuando yo le dije que Mariano Rajoy es presidente por su culpa, ella dijo: “¿Cómo contraataco?”.

P: Pero, ¿rechaza la etiqueta de populista?

R: El populismo no es una ideología, es un momento histórico en el que la indignación se traduce en una impugnación del sistema. Era lo que trataba de explicarle a la señora Díaz. Cuando ni una opción ni su alternativa plantean soluciones, se mezclan las carencias de la vida por abajo con la corrupción, ese “que se vaya la casta corrupta” o “no hay pan para tanto chorizo”. Yo tengo un discurso impugnatorio, pero la salida a la situación que propongo jamás pasa por culpabilizar al más débil, no pasa por el miedo, por echar las culpas al inmigrante, al refugiado. Jamás.

P: ¿Contra Podemos vale todo?

R: Todo y más. Ha habido uso de información confidencial de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para hacer una campaña negra contra Podemos. Es grave. Por cierto, todo vale contra Podemos y contra las fuerzas independentistas de Cataluña. Emilio Botín, poco antes de morir, dijo que le preocupaban Podemos y Cataluña. Pues el Estado se ha empeñado en espiar a adversarios en Podemos y en Cataluña.

P: ¿La crítica a Podemos no les pone a la defensiva y los aleja de la autocrítica?

R:Sí.

P: Hubo una reacción a la defensiva con las informaciones sobre Ramón Espinar.

R:Se hace difícil separar el grano de la paja cuando el ataque es permanente. Pero eso no quiere decir que en el caso de Espinar no se respondiese como se debía. A mí me parece muy grave que una empresa de comunicación [Prisa] participe en procesos políticos.

P: Pero, ¿ve una intención política en la publicación de esa información?

R: A mí me parece que las casualidades no existen.

P: En tal caso, no habría salido bien.

R: Ya.

P: ¿Podemos ha puesto el listón de autoexigencia donde no puede mantenerlo?

R: Seguramente, pero creo que merece la pena dejarlo ahí.

P: ¿Hasta ahora lo ha mantenido?

R: Lo mantiene cada día. Cuando uno tiene acceso a esta burbuja de privilegios que son las instituciones, tiene que eludirlos cada día. No es fácil. Lo normal cuando uno se relaja es disfrutar de privilegios sin darse cuenta. Uno de los grandes principios aprobados en la asamblea tiene que ver con esto.

P: La limitación de ocho años en el cargo.

R: Sí. No sólo cargos electos sino aparatos de profesionales. Hasta ahora hemos puesto el foco en diputados, concejales… Ahora también en gabinetes de comunicación, asesores…

P: ¿Nadie va a vivir de Podemos Andalucía?

R: No.

P: Nadie que haya ahora mismo en Podemos Andalucía –cargo electo, orgánico, técnico…– va a estar aquí dentro de ocho años, o antes si ya lleva algún año.

R: Con estos documentos [aprobados en la asamblea], ninguno. Lo único diferente es cuando uno contrata a un profesional, por ejemplo un técnico audiovisual, jurídico o presupuestario, con un proceso de contratación con currículum, entrevistas… Esos profesionales van acumulando saberes que son buenos para su trabajo pero también para el conjunto de la organización. Es diferente.

P: ¿Los técnicos que trabajan en Podemos son todos de Podemos?

R: No. Vamos, no necesariamente.

P: ¿Por qué ha ganado Teresa Rodríguez con tanta claridad?

R: Bueno, seguramente al ser la más conocida de las tres, jugaba con ventaja, pero…

P: ¿Hay un poco de “fenómeno fan”, con perdón por la expresión? Es decir, usted gana en Andalucía; Alberto Montero, de una sensibilidad distinta a la suya pero diputado y conocido en la organización, gana en Málaga. ¿Gana el más conocido?

R: En Málaga hay otros elementos distorsionadores, es más complejo. Yo creo que como secretaria general soy conocida y puedo tener ventaja. Pero también podría haber tenido más rechazo. No por salir mucho en la tele estás haciendo las cosas bien. Susana Díaz es un ejemplo. Su sobreactuación ya no le genera simpatías, sino al contrario. En el caso de mi candidatura, creo que los resultados guardan relación con un debate razonable entre la institución y la movilización, con nuestra voluntad de descentralizar la organización y dar más capacidad de decisión y participación a los círculos.

P: ¿Qué mensaje le envía esa victoria de más del 75%?

R: Que nos pongamos en marcha con nuestros compromisos. Ya hemos empezado al solicitar, pedir, hacer efectiva nuestra autonomía…

P: ¿Solicitar o notificar?

R: Es que perderse en las palabras…

P: Bueno, de eso depende que sea necesario que la dirección estatal acepte su intención de ser una organización autónoma en Podemos, con CIF y estatutos.

R: Cuando digno notificar es porque no es mi decisión. No es que yo notifique como una autoridad competente. Es una decisión de más de 17.000 personas. No sólo las que me votaron a mí, sino a todas las candidaturas, que también lo recogían.

P: ¿Qué quiere ser Podemos Andalucía con respecto a Podemos?

R: Una parte más con capacidad para tomar decisiones en el ámbito de sus competencias.

P: ¿Se quieren independizar?

R: Autonomizar. No queremos ser Podemos en Andalucía, sino Andalucía en Podemos. Fíjate que el logo que se diseñó desde la secretaría de Organización en su momento fue “En Andalucía Podemos”. Hasta ahora hemos sido una sucursal de Podemos en Andalucía, pero quienes construimos y conformamos Podemos no somos delegados de ningún partido madrileño. Somos gente que llevamos toda la vida peleando en esta tierra. Tenemos las raíces hondas. Y además somos más útiles así. En Andalucía no se ganan las elecciones siendo la sucursal de una fuerza política madrileña. Si el PSOE de Andalucía tiene tanto capital simbólico es porque ha sido capaz de apropiarse de la bandera verdiblanca, que por cierto no le corresponde porque tenía que haber cumplido los compromisos de la autonomía, tenía que haber conseguido y consolidado derechos.

P: Entonces, ¿se quieren confederar o federar?

R: En algunas asambleas aprobamos la confederación. Ésa fue la conclusión en Cádiz. Pero hay más consenso en la federación. A mí el debate técnico no me preocupa tanto como que podamos controlar nuestro censo, tanto en Andalucía como en cada municipio, que podamos convocar nuestros propios procesos de decisión interna, que podamos desarrollar las primarias con una circunscripción provincial, que las 52 listas del congreso no se hagan con el mismo bolígrafo, sino que cada provincia elija…

P: En las listas andaluzas para las generales ha habido mucha imposición. Ha habido casos claros de candidatos promovidos por usted que se han quedado sin plaza en las listas a última hora. El caso de Córdoba, por ejemplo.

R: Bueno, es que que es el mecanismo del que nos hemos dotado. Eh, y lo votamos en el consejo ciudadano estatal, donde por cierto pocos votos en contra hubo.

P: ¿El suyo?

R: El mío y el de los asturianos, ya está.

P: Y ese artículo 8 de los principios organizativos que dice que “Podemos es una organización estatal”, ¿puede ser un obstáculo para esta pretensión de autonomía?

R: A mí las formalidades me preocupan poco. Creo que abrir el debate antes de Vistalegre hará que lleguemos allí con algunos consensos compartidos que ya no serán objeto de discusión. Como decía Calamaro, la historia se escribe en hojas desordenadas. Si uno se espera a que llegue Vistalegre para que Andalucía meta su enmiendita a la que nadie presta atención y espera a que se apruebe…

P: ¿Coincide con Pablo Iglesias en que Andalucía es la “nación olvidada”?

R: Tradicionalmente se ha confundido nacionalismo con estatalismo, como dice mi compañero Antonio Manuel Rodríguez. Andalucía no ha reclamado nunca un Estado y no lo reclama hoy, pero sí es una nación en el sentido etimológico, que viene de nacer, de una identidad colectiva. Y olvidada por supuesto. En su día conseguimos el mismo estatus de competencias que Cataluña, País Vasco y Galicia, que les venía dado, y nosotros lo conseguimos por la vía de la movilización.

P: Una vez ganada la asamblea, ¿tiene más libertad? ¿Siente las manos libres?

R: Tengo más cohesión política para llevar adelante un plan concreto.

P: ¿Antes no?

R: Antes yo tenía un plan, Sergio Pascual tenía otro, Carmen Lizárraga tenía otro, Jesús Jurado tendría otro. Ahora hemos decidido cuál queremos seguir y tenemos un equipo para llevarlo adelante. Podemos fallar, pero no vamos a tardar en volverlo a preguntar, porque nuestros congresos son cada tres años.

P: ¿La vamos a ver más en el Parlamento o en la calle?

R: Me vais a ver más en la calle de lo que me habéis visto hasta ahora. Y sobre todo a más gente aparte de mí. Podemos es más débil porque tú pones Podemos Andalucía en Google y te salen sólo fotos mías. Tienen que salir otras fotos. Vamos a tener portavoces por temas y por provincias. No hemos tenido caras visibles en las provincias. No digo en las ciudades, en las provincias. Podemos se piensa para un modelo urbanita, pero no para Andalucía, donde hay un número importante de agrociudades que no hay en ninguna otra comunidad autónoma. Necesitamos llegar a esa realidad comarcal y provincial.

P: ¿Falta movimiento en la calle porque gente movilizada ha encontrado una respuesta institucional en Podemos?

R: Sin duda. Hemos pasado de la ilusión social de que sólo protestando en las calles íbamos a conseguir que el gobierno se cayera a la ilusión política de que colocando cada vez más diputados y concejales vamos a ser capaces de cambiar la realidad.

P: ¿Le ha frustrado la experiencia parlamentaria?

R: No, tampoco tenía muchas expectativas. Es interesante en la medida en que uno se ejercita para cuando le toque ejercer el poder, se ejercita en pensar un presupuesto, en la estructuración de una ley, en llegar a consensos.

P: Usted insiste en alertar contra la “institucionalización” de Podemos. ¿Por qué?

R: La burocratizacion es un proceso normal en todas las asociaciones sociales. Lo hemos visto en asociaciones vecinales, que fueron espacio de democratización y luego se han convertido poco a poco en pequeñas juntas que controlan su presupuestito en base a subvenciones y que manejan su escalita de poder en su barrio. Y en los sindicatos.

P: Así que es una alerta a largo plazo. Algo que aún no ha pasado en Podemos.

R: No ha pasado. Estamos en condiciones de evitarlo. Pero sabiendo que la tendencia natural es a burocratizarse.

P: Andalucía tiene dos ex presidentes imputados, cerca de un 30% de paro… Y siempre gana el PSOE. ¿Qué hace bien el PSOE o mal la oposición?

R: El PSOE genera una certidu… Bueno, generaba. Ya no. Porque estos datos de pobreza y exclusión social nunca se han dado. Tenemos una brecha con respecto al Estado como en el 81. Pero decía que el PSOE ha generado una certidumbre, la gente entendía que al votar al PSOE resistía a la derecha, lo cual para mí es motivo de orgullo como andaluza, y entendía que las cosas iban a ir mejor poco a poco. Que iba a llegar la biblioteca, luego el centro de salud, luego el centro de especialidades, luego el maestro de apoyo a la escuela, luego un campus universitario cerca, becas… Esas expectativas se han roto. El problema es que no hay una alternativa que genere certidumbre. Hay una impugnación, pero necesitamos ofrecer certidumbre. Ése es el reto que tenemos.

P: ¿El principal problema andaluz es el paro o el paro es un síntoma del problema, que es la desindustrialización?

R: El paro es un síntoma de un problema mayor a escala analítica, que es el modelo productivo fallido basado en tres cosas: una es el “bienvenido míster Marshall” de facilitar inversiones extranjeras a grandes cadenas hoteleras, de automoción o de aeronáutica –aunque la aeronáutica ha sobrevivido mejor hasta ahora–, lo que hace que en el momento en que es más barato producir fuera se vayan; otra es el modelo fallido de repartir ayudas para paliar la dureza del desempleo y garantizar la paz social, que ha sido un nido de corrupción; y la tercera ha sido centrarlo todo en el ladrillo y la hostelería, que aunque es el lugar que nos ha adjudicado la UE, es algo ante lo que la Junta de Andalucía no ha hecho el esfuerzo de desarrollar un tejido productivo y un desarrrollo endógeno.

P: En Navantia en Cádiz esperan como agua de mayo el contrato para construir los barcos saudíes. ¿Hay que elegir entre principios y trabajo?

R: Nosotros defendemos la carga de trabajo para astilleros. También las fragatas de Arabia Saudí. No vamos a hacer soportar sobre las espaldas de los trabajadores la incapacidad del Gobierno para reflotar los astilleros. Pero no voy a dejar de decir que hay que defender los derechos humanos, hay que diversificar, hay que poner Navantia en los presupuestos, hay que apostar por la construcción civil. Y no la desarrollan porque apuestan por desmantelar Navantia. Eso no lo dice el PSOE, que está en una actitud de impotencia orgullosa. Ellos dicen: “El trabajo sólo puede ser con fragatas saudíes y además es que tiene que ser así. Y vamos a por el que ponga cualquier tipo de matiz”.

P: ¿Andalucía es una sociedad clientelar, a su juicio?

R: Bueno, en parte sí es una sociedad clientelar. Hay un autor maravilloso, Carlos Arenas, que en Historia e instituciones del capitalismo andaluz dice qué es exactamente el clientelismo: sustituir los derechos por favores.

P: ¿Se puede superar al PSOE sin parecerse al PSOE?

R: Se debe. Es que no se puede superar al PSOE pareciéndose al PSOE.

P: ¿Hay espacio para adelantar al PSOE por la izquierda?

R: Hay espacio para adelantar al PSOE. Lo de la izquierda guarda relación con la identidad. Seremos capaces de adelantar al PSOE cuando la mayoría social tenga la certeza de que somos capaces de hacerlo mejor que ellos. En la línea de proteger a la mayoría social, de no privatizar, de defender los servicios públicos, pero mucho mejor.

P: Si Susana Díaz alcanza la secretaría general del PSOE, ¿usted pediría elecciones anticipadas?

R: Pediría que fuera sustituida por alguien que se presentara al Parlamento para una nueva investidura. No es necesaria otra convocatoria. Nuestro modelo no es de elección directa del presidente.

P: ¿Podemos preferiría otro candidato del PSOE con el que enfrentarse?

R: A mí me da igual. Me importa tener una propuesta alternativa que sea confiable.

P: ¿Hasta donde va a ir la confluencia con IU, Equo..?

R: ¿Hasta dónde? Al decir “dónde”, interpreto un lugar. Hasta las 55 comarcas andaluzas.

P: Hablamos de una candidatura única para las autonómicas.

R: Sí.

P: ¿Usted quiere ser la candidata?

R: Eso ya lo veremos cuando llegue el momento.

P: ¿El candidato o candidata se elegirá por primarias?

R: Sí, claro.

R: ¿Es posible un candidato o varios de Podemos o un candidato o varios de IU aspirando a ser el candidato a la presidencia de la Junta?

R: Eso adelanta debates que tendrán que tener lugar al final. A mí me preocupa tener un modelo económico alternativo para Andalucía, y cuantificarlo, dentro de un año y medio.

P: ¿Tiene marcha atrás la confluencia, pase lo que pase en Vistalegre II o digan lo que digan las encuestas?

R: Creo que nadie lo pone en duda.

P: ¿Cómo gestionar en esa confluencia el patrimonio histórico y sentimental de la izquierda? Es decir, ¿es compatible el uso de una terminología como la de Podemos con la adhesión de votantes de la izquierda llamémosla tradicional?

R: Tenemos que madurar como fuerzas de cambio y saber que nuestra sensibilidad ideológica, identitaria, nuestro bagaje histórico, la música y los libros que compramos, nuestros referentes tienen que sumar en una estrategia mucho más amplia que lo identitario, que es lo programático. Me importa qué es lo que toca hacer. En ese sentido soy muy anguitista. Me pregunto: ¿Cuál es el programa que nos conduce a cambiar la realidad y cómo lo comunicamos? Todas las entidades emancipadoras suman, pero no todas tienen que estar representadas en el discurso, porque somos tan diversos desde el punto de vista identitario que exigirlo es tener la vista corta. Antonio Maíllo nunca lo exigió. Jamás nos hemos sentido incómodos juntos y no hemos tenido ni que hablarlo.

P: ¿Se pueden ganar las elecciones en Andalucía declarándose “anticapitalista”?

R: Ese capitalismo que dice que las empresas compiten y mejora la calidad de vida de la gente mediante el trabajo y el consumo ha entrado en crisis. Declararse anticapitalista es relativamente sencillo cuando vemos cómo se rescata a bancos y se recorta en sanidad y educación. La cuestión no es anti-qué sino pro-qué. A favor de qué estamos. Lo podemos llamar “economía del bien común”, podemos llamar de muchas maneras a esa alternativa. Hasta ahora era solamente la socialista y la comunista, pero lamentablemente como procesos históricos han fracasado. Nos dejan muchas lecciones, pero han acabado en degeneraciones burocráticas infernales. De aquí a año y medio debemos tener una alternativa y un programa para cambiar la vida a la gente y enganchar con el sentido común, que también ha cambiado desde el 15-M.

P: Y ese programa, como suele ocurrir con los programas alternativos, tendrá como punto 1 exigir a Bruselas que afloje, ¿no?

R: Y si Bruselas no afloja, ¿qué hacemos? Eso también tiene que ir. Si pasa como en Grecia, ¿qué hacemos?

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