Un incendio que ojalá lo cambie todo

Por Esteban de Manuel

Es ese ánimo de lucro como valor máximo a proteger, propio del estadio civilizatorio en el que nos encontramos el que se debe  cuestionar tras esta catástrofe natural.

La naturaleza extractiva de la economía en torno a Doñana: se extrae su agua como si nunca se fuera a acabar. 

Se la ha considerado un solar urbanizable. 

Se la considera un depósito de gas con el aval del expresidente del Gobierno. 

Se la convirtió en vertedero de residuos mineros.

En caso de conflicto de intereses prevalece la defensa del ánimo de lucro, al que cínicamente llaman libre comercio. 

El lenguaje una vez más es un indicador que no falla. 

Tomar medidas para proteger la vida y los derechos es proteccionismo, es negativo.

Proteger el ánimo de lucro es proteger la libertad, es positivo. 

Pensamiento ciego que nos lleva al desastre. 

Como dice Naomi Klein, es el capitalismo el que trabaja incansablemente contra el clima y contra las bases de la vida. 

Sin embargo, lo que hoy sabemos, “Lo cambia todo”.

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